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Programas para construir viviendas: ¡muchos! voluntad política ¡poca!

Carlota Salazar Calderón
En Venezuela siempre unos culpan a los otros: la quinta república dice que fue la cuarta y la cuarta dice que es la quinta. Resulta que ni una ni la otra atacó el problema de la vivienda con seriedad, es decir, con voluntad política. Ya antes del inicio del periodo democrático comenzó la proliferación de zonas marginales en todo el país. Las personas construyeron ranchos por sus propios medios en zonas que no contaban, y no cuentan, con los servicios mínimos. Los diferentes gobiernos han atendido el problema puntualmente con programas espasmódicos: granzón, zinc, dádivas… Mientras, la realidad crece como una bola de nieve.
El problema ha gravitado en la agenda pública durante años, sin solución definitiva. Según el proyecto el Proyecto de Transformación Física de los Barrios del Ministerio para la Vivienda y Hábitat de la República Bolivariana de Venezuela: “…en estas zonas donde habita un poco mas del 50% de la población venezolana, radica la corriente principal de la producción de viviendas en el país. En los últimos 76 años, los residentes en los barrios han producido alrededor de 2.500.000 viviendas, mientras que el Estado ha producido, alrededor de 1.000.000…”.
Otros programas: a) sustitución de ranchos por viviendas salubres (Política de Vivienda Nacional del Banco Obrero (1946); b) batalla contra el rancho (1952); c) reconocimiento de habilitación en el marco de la Ley de ordenación Urbanística (1987); d) programa de organización e incorporación de las comunidades a la incorporación de barrios (1994); e) programa de mejoramiento urbano en barriadas de Caracas (promueba) Banco Mundial (1997); f) programa segundo de habilitación físicas de las zonas de barrios en el marco de la política nacional de vivienda (1999) y h) política de vivienda nacional (2005).
Pese a todos estos programas, los diferentes gobiernos construyeron: 1978-1973 (365.589); 1994-1989 (331.665; 1989-1993 (305.425); 1994-1998 (341.666); 1999-2011 (528.318) (fuente 6to poder 20-27 febrero 2011). Quiere decir, que en 32 años, incluyendo los doce de la revolución, se han construido 1.871.663 viviendas. En tanto, la realidad en los barrios nos arropa y los ranchos construidos en zonas: urbanas, turísticas, sísmicas, cerros, riachuelos… limitan las posibilidades de desarrollo del país.
Lo más grave es que en los barrios gravita el problema de fondo de nuestro país. Es allí donde confluyen todos los males sociales: insalubridad, ausencia de servicios, delincuencia, drogadicción, alcoholismo, desempleo, ausencia de oportunidades, mendicidad… Ahora, la revolución “descubrió el agua tibia” ¡aleluya! ¡Hay que construir! y se pone metas: “2.000.000 para el 2.019”.
¿Podrá el gobierno cumplir su meta?, es decir, casi la misma cantidad de viviendas que no se han construido en 32 años ¿se podrán edificar en 8 años? A riesgo de que me tilden de Chavista (lo digo por los factores extremos de la oposición, no por los moderados que quieren un verdadero cambio en la forma de hacer política), pienso que sí. Pero, sí y sólo sí, existe voluntad política: tanto del gobierno como de la oposición. Esto es muy importante. Sé que las fuerzas democráticas estarán dispuestas a colaborar para que el gobierno logre su meta, en un noble uso de la política. Otro pero, ¿podrá la revolución: pensamiento único, autoritario, represivo… tolerar el apoyo de la oposición?
Carlota Salazar Calderón
carlotasc@gmail.com
Zeitgiest “espíritu de los tiempos”:

Carlota Salazar Calderón
En Venezuela el gobierno consolida, paulatinamente, un régimen político, diametralmente, opuesto al constitucional. En efecto, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela diseña un régimen: democrático, participativo, protagónico, plural, social y descentralizado. Mientras el que implementa el gobierno, mediante actos, leyes y decretos, constituye un régimen político: socialista adaptado a lineamientos del comunismo para instaurar un Estado Comunal, basado en el Plan de Desarrollo Económico y Social Simón Bolívar 2007-2013 que contiene: la nueva geometría del poder (Distritos Motores), nueva ética socialista, modelo productivo socialista (propiedad social), Venezuela como potencia energética mundial y la nueva geopolítica internacional.
Son dos modelos de país, dos visiones, diametralmente opuestas:
- el democrático contenido en la constitución, orden social aprobado en referendo, diseña un régimen político democrático, abierto y plural que incluye a los diferentes sectores sociales y a las comunidades organizadas;
- el autoritario que impone el “Socialismo del Siglo XXI”, modelo político ideado por Heinz Dieterich Steffan difundido en el V Foro Social Mundial en el 2005, fundado en visión de Carlos Marx sobre la dinámica social y lucha de clases, sustentado en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y las organizaciones de base; llamado también “Salto adelante”. En el marco de una corriente de izquierda que pretende, en el discurso, reivindicar la lucha de los pobres a través de elecciones ventajistas por la utilización grosera y abusiva de los recursos del Estado. Que impone el pensamiento único, excluyendo a quienes no siguen ésa forma de pensamiento. Este modelo atropella a la ciudadanía y le impide organizarse libremente en función de sus necesidades comunitarias; se deja gran parte de la organización a activistas del gobierno que concentran el poder en beneficio propio y no de la colectividad. En abierta contradicción con lo establecido en el artículo 6 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
La lucha contra el autoritarismo pasa por fortalecer la democracia. Este es uno de los retos más importantes que tienen los partidos políticos, lo cual debemos asumir con seriedad y compromiso. No es precisamente con elecciones de segundo y tercer grado o con acuerdos de los grandes partidos (grandes en votos y pequeños en militancia), que podemos enfrentar este régimen, porque, nos aleja de la ciudadanía ¡que vota! Y que quiere votar, pero, se siente excluida por efecto de las componendas.
De al suerte que los partidos políticos que quieren atender a los retos de los nuevos tiempos deben diseñar estructuras que le permita a su militancia verse reflejada. Este esquema pasa por tomar en cuenta a la ciudadanía y a los líderes emergentes. Aguas abajo por llegar hasta las comunidades, no para pedir el voto, sino, para consustanciarse con una realidad social, económica y política; para: diagnosticar, brindar herramientas y soluciones. Se trata de un acompañamiento. Colocarse del lado de los excluidos, desamparados y maltratados por propios y extraños. Acción que le permitirá engranar partido-comunidad en sus luchas y reivindicaciones.
Esto en el marco de una nueva forma de hacer política desde la honestidad, transparencia, compromiso, trabajo… Lo contrario sería favorecer los viejos esquemas de cogollos que tanto daño le han hecho al país.
Carlota Salazar Calderón
carlotasc@gmail.com
Realidad venezolana:
¿Egipto? o ¿Elecciones?

Carlota Salazar Calderón
La gente pregunta, con insistencia, sí lo que pasa en Egipto, ¿puede ser un reflejo para Venezuela? La respuesta debe ser: no. Son dos realidades políticas, sociales y religiosas diametralmente opuestas. La ciudadanía egipcia musulmana acostumbrados a un régimen de unidad nacional, socialista y a la vez populista, desde 1956. La venezolana cristiana y demócrata, desde 1959. Hasni Mubarak sucede a Sadat y éste a Nasser en cuyo tiempo se han verificado dos elecciones en el 2005 y en el 2010, las dos infestadas de fraude electoral; realmente el pueblo egipcio no lleva treinta, sino, cincuenta y cinco años de opresión. Venezuela lleva 12 años de un ineficiente gobierno autoritario, producto de unas elecciones, que desde el 2005 pretende imponer un régimen político diferente al establecido en la Constitución; llamado “Socialismo del Siglo XXI” que en el fondo es “Autoritarismo del Siglo XXI”.
El pueblo egipcio entra en cuenta de una realidad gracias, en parte, a la globalización de la información que ha masificado las redes sociales como facebook y twitter. ¿Qué necesita la oposición venezolana para comenzar las protestas como en Egipto? La gente responde que el venezolano es cómodo, que no quiere arriesgar, que piensa que lo malo nunca le ocurrirá y que todo lo que pasa: ¡no es con él! Sí puede haber algo de eso. Pero hay algo más de fondo que analizar. Estamos a la puerta de unas elecciones en el 2012 con un sector demócrata importante de la población que representan el 53% de los venezolanos. Por lo tanto existe la esperanza cierta y real de salir de esta pesadilla mediante elecciones. No queremos caos.
Pero con todo eso ¿Qué más necesitamos? Porque el gobierno pretende implantar un régimen autoritario, mediante la consolidación del Estado Comunal en el marco de la estatización de la economía (petrolera), que significa el control absoluto de la sociedad a través de las milicias, la unificación de los poderes públicos y las Fuerzas Armadas. En efecto, necesitamos un verdadero y sincero sentimiento de unidad: la unidad en la diversidad.
¿Qué es lo que menos necesita el país en este momento? Un reglamento como el que acaba de aprobar la mesa de la unidad. Que de forma contradictoria establece como principio la inclusión de la diversidad del país. Al tiempo que la formula de escogencia de los cargos de representación popular se harán por consenso con el respaldo del 3/5 de los integrantes de la mesa que tengan el ¡66% de los votos! ¿de cuáles votos?
¿Qué es lo que sí necesita la opción democrática? Sacar músculo y ejercer la democracia a lo interno de los partidos con representantes electos por su militancia y a lo externo a través de primarias en todos los escenarios. Lo que menos pueden hacer los partidos en estos momentos es imponerse arrojándose una votación, que no es de ellos, cuando no hace mucho no pasaban de un pírrico 15% (no he visto encuestas recientes). La gente vota por la tarjeta como un mecanismo de expresión electoral, pero, ¿por qué no se inscriben en el partido? Porque sienten desconfianza a lo interno se manejan grupos (cogollos) que controlan las estructuras; un muro de contención que impide la participación activa del ciudadano común. Mal pueden, los partidos, utilizar esa votación como un privilegio, porque no se lo han ganado. Estamos en el camino y la solución saldrá producto de la madurez ciudadana en el ejercicio de la democracia.
Carlota Salazar Calderón
carlotasc@gmail.com
Democracia ¿régimen perfecto?

Carlota Salazar Calderón
La tesis de Francis Fukuyama contenida en su libro “El Fin de la historia y el último hombre” (1992), inspirado en el desmoronamiento de los regímenes de Europa Oriental y de la Perestroika de Gorbachov, plantea que la lucha por las ideologías ha concluido y nace el mundo basado en la política y en la economía liberal, que las ideologías no son necesarias y serán sustituidas por la economía. Contrasta con la de Samuel P Huntington en Choque de Civilizaciones (1993), en la cual desarrolla que los conflictos sociales serán entre civilizaciones y no entre los estados-nación. Ha sido desmentida por la historia por efecto la entrada en la escena mundial de actores, movimientos sociales y políticos que reviven la discusión ideológica: terrorismo, anti neoliberales, fundamentalistas…
A finales de los ochenta y principios de los noventa la oleada democrática llegó a casi todo el mundo. Al tiempo que ése mismo mundo está hablando de la calidad de la democracia. En el sentido de que en el marco democrático no ha podido, por sí solo, resolver los problemas de la pobreza, exclusión.... Aguas abajo una modalidad de autoritarismo disfrazado de democracia. Los líderes llegan al poder mediante elecciones, luego: controlan los poderes públicos, debilitan la institucionalidad y distorsionan la legalidad. Con lo cual obtienen el control hegemónico de la sociedad, no por convencimiento político, sino, por imposición; así sucede en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Ahora ¿dónde estará el punto de quiebre? ¿En la ideología o en la maldad? que manipula el orden social busca el poder para controlar y someter. La humanidad pasa de una especie de todos contra todos (estado rudimentario), a la monarquía (abuso de poder), aristocracia (desprecio por los ciudadanos desposeídos), repúblicas (ciudadano), democracia (ciudadano soberano), tiranía (forma abusiva), dictaduras… Rechaza la miseria humana que significó la esclavitud; la explotación del hombre producto de la revolución industrial…. Y después de la Segunda Guerra Mundial determinó que el régimen político que reunía la mayor suma de valores para la convivencia es la democracia. Sin embargo, después, de ese gran descubrimiento, hemos vivido formas de dominación forzosa como la protagonizada por Pol Pot en 1967 o el genocidio en Ruanda en 1994…Y todavía persisten la bomba de tiempo que late en el medio oriente…
Este análisis nos lleva a reflexionar en cuanto a la evolución del ser humano, para preguntarnos: ¿ha evolucionado o involucionado la humanidad? o sencillamente estamos en el punto de partida (estado salvaje) con un ropaje de desarrollo, industrialización o de progreso. Los fuertes humillan a los débiles y toman como instrumento, de sometimiento, el poder. Los débiles se organizan, se unen, se alzan, en medio: anarquía.
Esta reflexión transporta nuestra mente al transcurso de la humanidad desde sus inicios y vemos cómo ha estado presente siempre la lucha entre buenos y malos, sometidos y libres, ricos y pobres… Por causa de las injusticias que cometen unos al pretender someter a otros que, se unen para su liberación. En consecuencia cobra importancia la unidad de la mayoría en un objetivo común: “orden social que le permita convivir en paz y armonía”; pero, no es desde la tranquilidad de nuestras casas que lo vamos a lograr, es desde la preocupación por lo público, de nuestro entorno; allí volvemos a la esencia de la política: “el ser humano en su necesidad de convivencia pacífica”.
carlotasc@gmail.com
Más que alianzas: “pacto de gobernabilidad”

Carlota Salazar Calderón
En Venezuela coexisten dos modelos de país, dos visiones, diametralmente opuestos: - el democrático contenido en la constitución, orden social aprobado en referendo, diseña un régimen político democrático, abierto y plural que incluye a los diferentes sectores sociales y a las comunidades organizadas; - el autoritario que impone el “Socialismo del Siglo XXI”, modelo político ideado por Heinz Dieterich Steffan difundido en el V Foro Social Mundial en el 2005, fundado en visión de Carlos Marx sobre la dinámica social y lucha de clases, sustentado en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional (distritos motores), la economía de equivalencias (estatización de la economía), la democracia participativa y las organizaciones de base (Estado Comunal); llamado también “Salto adelante”.
Las personas que creemos en el primer modelo de país sumergido en la constitución, tenemos un punto de encuentro importante. Lo demás es subalterno, no irrelevante, pero sí subalterno frente al peligro del autoritarismo. Ese punto de encuentro reafirma la unidad en la diversidad. Con este esquema se han ido construyendo alianzas: unos socialdemócratas, otras progresistas de centro derecho, otros de derecha…Estas alianzas requieren contenido y sustancia. Necesitan una base programática que les de coherencia al presentarse como alternativa democrática al país. Que sus raíces sean profundas y sólidas. ¿Con qué se come eso? Como dijo el filosofo Miquelena, a través de un “pacto de gobernabilidad”.
¡Ah! Un pacto de gobernabilidad que no es un pacto de cargos, ni de puestos, ni de prebendas. Un pacto de los sectores democráticos del país en el compromiso serio y formal de: - reivindicar la constitución de la República Bolivariana de Venezuela; - recobrar el modelo de democracia social; - recobrar el modelo de economía social de mercado regulada por el Estado; - recobrar la débil institucionalidad del país, para fortalecerla; - recobrar la independencia de los poderes públicos a los fines de garantizar equilibrio en el ejercicio del poder; - recobrar el voto directo y secreto de primer grado; - recobrar la descentralización administrativa como herramienta efectiva para dar respuesta a los problemas de la ciudadanía…
Pero además, - promover un sentimiento democrático que inspire las actuaciones futuras, en todas las instituciones en especial en los partidos políticos; - promover los valores de honestidad, compromiso, trabajo…como pilares fundamentales en la construcción de un orden social en cual todos tengamos cabida; - promover justicia social al revisar la asimetrías naturales de la sociedad y en la búsqueda de solventarlas, que no es más que presentar alternativas para que la gente salga de pobreza, no con dádivas, sino, con diseño y ejecución de políticas públicas, serias, que enfrenten problemas, serios, como son los de: vivienda, salud, empleo, seguridad…
Los diagnósticos están elaborados. Este pacto de gobernabilidad pasa por recoger los programas de gobierno de cada partido político, organización civil, grupos de opinión e individualidades. Cada uno desde su perspectiva ha aportando; lo que falta es una visión conjunta que le permita a los sectores democráticos darle a la ciudadanía la seguridad de un cambio en la forma de hacer política: verdaderamente democrática e inclusiva, que el ungido por el voto popular: ¡no las pueda cambiar!
carlotascc@gmail.com
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¿Orden social por ley? o por ¿Constitución?

Carlota Salazar Calderón
El “Socialismo del Siglo XXI” construye un nuevo orden social, modelo inaceptable por vía legislativa. La suprema ley, carta magna o constitución, como se le quiera llamar, contiene el régimen y el sistema político (orden social) del país y sus normas programáticas desarrolladas en las leyes, desde Platón y Aristóteles. El orden social venezolano, que nace en la realidad social, está vertido en la constitución y cualquier ley que lo contraríe es nulo por efecto del mecanismo de protección contenido en los artículos 333 al 336 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, de los cuales extraigo una parte: “…en caso de incompatibilidad entre esta constitución y una ley u otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales…”.
Quiere decir que el paquete legislativo comunal que tienen por objeto: “…la construcción de la sociedad socialista…” contraría la Constitución que en su artículo 2: “…diseña un Estado “…democrático y social de derecho y de justicia…”. Por lo tanto, está infectado de nulidad absoluta por inconstitucionalidad. Sin embargo, el gobierno a trocha y mocha lo impone. En efecto, ese modelo no fue discutido previamente con la ciudadanía, ya que nace del un cenáculo (cogollo) del chavismo, para ser aprobado por la ex asamblea nacional roja rojita y servil del gobierno.
Veamos la diferencia de los dos modelos: a) la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela fue elaborada en el seno de una asamblea constituyente y aprobada en referendo por la sociedad; b) El paquetazo comunal fue aprobado por la Asamblea Nacional sin la consulta previa a la comunidad que ordena el artículo 211 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, entre gallos y media noche en diciembre pasado, por la nueva conformación de La Asamblea Nacional.
Este cambio de de régimen político de “democrático y plural” a “socialista y autoritario”, sólo seria posible mediante una asamblea nacional constituyente. Por cuanto se trata de “…transformar al estado, crear un nuevo orden jurídico y redactar una nueva constitución”. (Art. 347). Sin embargo, el control absoluto que ejerce el ejecutivo sobre el poder judicial y el cambio de la concepción del Contencioso Administrativo como garante que era “…de control judicial del sometimiento de la administración pública a la legalidad…” (Brewer Carias) a que prevalezca el interés público, conlleva a desdibujar a los tribunales como entes imparciales a los fines de determinar la constitucionalidad de una ley.
“La revolución esta sobre la ley” expresó en una oportunidad la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia. ¿Entonces? ya no es un problema legal porque en ese terreno “la ley” son los intereses de la revolución y por esa razón sujetan la aplicación del modelo inconstitucional al: Plan de Desarrollo Económico Simón Bolívar 2007-2013 y a los designios de los Distritos Motores (funcionarios designados a dedo por el Presidente).
En definitiva nos llevan embozalaos rumbo al “Socialismo del Siglo XXI” contenido en las diferentes leyes inconstitucionales (el paquetazo comunal y otras). Leyes aprobadas después del 2007 cuando el gobierno pierde el referendo revocatorio. Quiere decir, que lo que no pudo aplicar con la voluntad popular, lo impone mediante el control de los poderes públicos. Pero, para consolidar este nuevo régimen político este gobierno necesita algo más: ciudadanía y no la tiene.
Carlota Salazar Calderón
carlotasc@gmail.com
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