23 de enero vs. 4 de febrero
CarlosOtrega

Sobre el tema del 23 de enero de 1958, el Sr. Chávez no sólo lleva años mintiendo y tratando de vincular esa memorable fecha con el desastre de lo que él mismo protagonizó el 4 de febrero de 1992, sino que insiste, año tras año, con discursos en los cuales mezcla medias verdades con grandes falsedades.
El 23 de enero de 1958 fue, en realidad, el final de diez años de resistencia heroica contra la tiranía militar de Marcos Pérez Jiménez, una resistencia de la sociedad civil junto con el sector castrense, quienes se unieron en un objetivo común: derrocar al tirano e instaurar la democracia en nuestro país, como único sistema de gobierno que garantiza la libertad y los derechos ciudadanos, sea cual sea la condición social, económica o política de estos.
Esa alianza de civiles y militares logró conformar un movimiento libertario que creció día tras día hasta forzar la caída del tirano ese 23 de enero, cuya fuerza no pudo ser detenida ni siquiera por la feroz policía política del régimen dictatorial de Pérez Jiménez, a pesar de que la misma persiguió, acosó, encarceló, torturó, desapareció, envió al exilio y asesinó a miles de venezolanos.
De tal manera que el 23 de enero de 1958 nace la democracia en nuestro país, por lo que nadie puede entender qué celebra el dictador actual en esa fecha, pues fue contra esa democracia que insurgió en 1992 y luego de que la misma democracia lo llevara al poder, se dedicó a destruirla, lo que ha logrado en estos doce vergonzosos años de existencia del régimen mas corrupto que haya conocido Venezuela y mas traidor porque entregó nuestra soberanía al régimen castrocomunista del dictador caribeño Fidel Castro.
Pero además, ese glorioso y alegre 23 de enero de 1958, no guarda ninguna relación con el tenebroso, lúgubre, negro y triste 4 de febrero de 1992.
Lo que presenciamos ese tétrico 4 de febrero fue a un grupo de militares golpistas y traidores encabezados por el Sr. Chávez, atentando contra la República, la democracia, la Constitución y usando sus armas contra el pueblo indefenso cuya sangre derramaron en vano, con el sólo objetivo de apoderarse del poder por la fuerza.
El 23 de enero de 1958 amaneció una verdad maravillosa, que aunque está siendo golpeada, permanece incólume 53 años después en el alma de los venezolanos quienes aun con los errores cometidos seguimos defendiendo el sistema de libertades y es precisamente a la profunda convicción demócrata de este pueblo a lo que le teme el Sr. Chávez. Por el contrario, ese sombrío 4 de febrero de 1992 amaneció una mentira envilecedora que sólo se sostiene por la fuerza de las armas y de la corrupción.
El 23 de enero de 1958 nació una democracia sana, una democracia escogida y ejercida por el pueblo. El 4 de febrero de 1992 nació una tiranía enferma, corrompida, incompetente y mentirosa.
En el Museo Militar de La Planicie, algún día la democracia colocará una placa en la que se recuerde que un cobarde llamado Hugo Chávez se escondió allí después de haber derramado la sangre del pueblo venezolano.
Carlos Ortega
|